sábado 5 de abril de 2008

El fluir de una silla



Estoy colgada de un hilo, la finitud de mi piel, el fluir de mis venas depende de un hilo, del tiempo de mi existencia, tiempo que me da y me quita la vida. Mi cuerpo, es la percha donde me sustento, a través de la que veo, canal por el cual el exterior se filtra, a través todos mis sentidos, mas allá de los cinco, pasan a través de mi percha, que sujeta mi periplo vital. De mi percha depende mi lugar el en mundo, mi silla, pero no una silla estática, una silla que fluye, un corriente sanguino que me mueve, que se renueva constantemente, el fluir del tiempo, y de las cosas, una proyección hacia el pasado, a la vez hacía el futuro, y un vivir siempre en el presente, dejándome llevar por el fluir, ajeno a al desgaste de mi percha y del hilo que la sujeta.


El Fluir de una silla es un autorretrato, en que hablo de mi posición física y finita en el mundo y de la forma en que me enfrento a él. La pieza viene colgada del techo por un hilo, este hilo representa el tiempo “ la vida que pende de un hilo”, fino y débil que sujeta mi existencia. De el hilo pende una percha, la percha simboliza mi cuerpo, el que me lleva el que permite el fluir de mi sangre el que permanece vivo y pendiente de ese hilo. La percha fue un objeto que encontré hace muy poco en una calle de París cerca de la Place de Vosges, estaba apoyada en una ventana y m la llevé. El hecho de haberla encontrado en esta ciudad no es gratuito, ya que es una ciudad que me atrae muy especialmente y en la cual me siento identificada en muchos aspectos.
La silla a la vista de espectador de tela roja, simboliza mi lugar en el mundo, un tiempo circular y cerrado, mi fluir frente a las cosas: La silla como algo que esta siempre con “los pies en el suelo”, se convierte en algo volátil, en suspensión , fluyendo, pero como silla que es siempre firme en sus ideales y metas por eso su equilibrio.